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La llegada del hombre a la luna


Corría el año 1969 cuando Ana Mazzoni, junto a sus compañeras de pensión, pudieron visualizar el histórico momento de cómo descendía el hombre a la Luna. Este evento televisivo, visto por alrededor de 600 millones de tele-espectadores, significó un suceso que no sólo dejaría una huella en la humanidad, sino también en la memoria de Ellas. Recuerda que en aquel momento, Alberdi era reconocido por albergar alumnos de distintas especialidades, pero primaban aquellos de medicina. Ya que no todos contaban con televisores en sus casas, en ésta residencia, de Doña Rebeca, recibieron estudiantes que se acercaron curiosamente a ver el espectáculo, para ser testigos de este hecho lunar. Sentados frente al televisor, con sus imágenes en blanco y negro, mirando atenta y entusiasmadamente, observaron aquel momento en que se conectaron con el espacio; donde las imágenes de lo que muchos sostenían como un logro compartido, se estaban convirtiendo en realidad: la conquista de la Luna.

Gracias Ana Mazzoni



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El Almacén Victoria

En la esquina de las calles Neuquén y Colón se encontraba el almacén “Victoria”, el último almacén de ramos generales que funcionó en Alberdi. Perteneciente a una familia turca, quedará en el recuerdo de todos los estudiantes y vecinos la mesada de mármol, la estantería altísima de madera, los cajones y las botellas antiguas. “Ustedes entraban y encontraban desde un rallador para zanahoria hasta un par de alpargatas. De todo!. Conservaban esos estantes de madera, las cajoneras con puertas de vidrio, donde se veían los fideos, la yerba, si querías todo suelto. Tenías las cucharas, una máquina registradora antigua que le daban manija. Me acuerdo todas esas cosas. La viejita tenía un bracerito, porque cocinaba con carbón, ahí ponía la pava permanentemente porque, a pesar de que era turca, vieras cómo le gustaba el mate, tomaba muchísimo!. Y como me tenía confianza, yo iba siempre y me hacía pasar, me decía " vení vení pasa acá vení a tomar mate conmigo" y tomábamos mate, ...

El 160 amarillo

En la esquina de Enfermera Clermont y Humberto 1°, Ana recuerda lo que sería su casi único y más utilizado, medio de transporte: el ómnibus “160” de color amarillo que unía la zona norte de Córdoba (Villa Allende, Arguello) con Ciudad Universitaria. En aquella época, se consideraba que era el comienzo de una renovación del transporte público donde se empezaron a utilizar colores para distinguir cada rodado. Específicamente, el 160 amarillo pasaba detrás del cementerio San Jerónimo, doblaba y tomaba la avenida Colón. Nos cuenta, que en aquellos días, debía juntar las monedas para abonar el pasaje, y que rara vez el colectivo iba vacío. Era un espacio que se compartía entre vecinos, estudiantes y trabajadores ya que el recorrido unía estratégicamente -a través de la reconocida avenida Colón- varios puntos alejados del área céntrica de la capital cordobesa con Ciudad Universitaria. Gracias Ana Mazzoni

Los Carnavales

Para la época de Carnaval y Navidad se acostumbraba a cortar la calle para bailar y celebrar entre los vecinos. “El carnaval era hermoso porque jugábamos con agua, papel picado, poníamos música ¡Nos divertíamos mucho! Todo entre familias, sanamente, y muy lindo. Yo los esperaba arriba en la terraza y cuando iban pasando les zampaba el balde de agua. Esas cosas que por lo general siempre existen en los barrios.” Así nos cuenta Reina cómo festejaban el carnaval en aquellos años. Hoy, en su lugar, se hacen los Carnavales Populares de Alberdi que tienen como anfitriones a la Murga “Lxs Descontroladxs de Alberdi”. La Murga trabaja en pos de la memoria y la identidad barrial, haciendo festivales en distintos puntos del barrio, entre otros la Plaza Colón (Plaza Comechingona) y el pasaje Verna. Gracias Reina del Rosario Gómez y Murga "Lxs Descontroladxs de Alberdi"